Capítulo 1: ¡Concéntrate!

(Leer primero: "Introducción: Aquí comienza tu historia")

Ahora es cuando te das cuenta de por qué dejas de leer. Tu cuerpo ha notado algo extraño, tus oídos han percibido un sonido extraño, tu mente está desconcertada por un momento; y sólo puedes mirar al sitio de donde parece proceder un acontecimiento extraño. Tranquila, no es ninguna cosa mala, sólo que no estás acostumbrada a que la amiga de tu hermana se cuele en el salón para jugar al escondite y empiece a llorar. Simplemente ha pasado eso. ¿Simplemente?

Esa niña que llora se llama Tima. Es la mejor amiga de tu hermana pequeña. Las dos tienen la misma edad, 10 años. Tú crees que ya son un poco mayores para jugar a las Barbies y a juegos como el escondite, pero tu madre piensa distinto, y les deja. Claro que ellas, no tienen ni idea de lo interesante que puede estar un libro como el que lees, escrito por el mismísimo Omelo. Miras por un momento la imagen que está en la portada del libro: la imagen de un niño en lo alto de una montaña, y todos los alrededores, llenos de gente a modo manifestación mirando hacia arriba, como esperando la señal del niño para hacer algo. Verdaderamente ese niño debía tener algún poder. Ojalá tuvieras tú el poder de hacer callar a la niña esa que no para de llorar. ¿Qué haces? ¡No se calla! Y quieres leer, y tu hermana está escondida por lo visto. Bah, da igual; si hay que solucionarlo, optemos por la vía rápida. Así que grita:
- ¡Mamáaaa!

Tima deja de llorar. Tú sabes que no está tu madre en tu casa porque antes de ponerte a leer en el salón ella bajó a casa de la vecina. Eres muy lista, sí; has hecho callar a la niña. Esta niña no sólo se ha callado. Ahora ha girado la cabeza hacia tí y sus ojos te están mirando. Es una niña bajita, pálida y de ojos verdes azulados. Pelo muy oscuro. Parece tener algunas pecas por la zona de la nariz. Pero esos ojos verdes azulados que te recuerdan al encuadernado del libro te agobian, así que deja de mirarla. Bah, al fin y al cabo, es solo una niña chica; y ahora, además está callada. Mejor así.

Tu hermana viene cantando desde su cuarto. Bien, eso es, más ruido. Porque ella no canta: ella hace ruido. Se dirige hacia Tima y le susurra algo al oído. Después de ésto se dan cuenta que no paras de mirarlas con una mirada que no sólo mira, sino que además dice: "Iros a otro lado". Vaya, parece que lo entienden porque toman la dirección hacia el cuarto de tu hermana, desaparecen del salón, se escuchan por el pasillo y finaliza la cosa con un portazo procedente del cuarto de tu hermana. Ya hay silencio. Ea, olvídate ya de todo; ahora puedes leer.

Pero antes de seguir leyendo; se te pasa por la cabeza una escena que acaba de ocurrir y que no le has prestado mucha atención. La niña no dejó de mirarte. Esa mirada parecía de odio... ¿O simplemente la niña es rara...? ¿Simplemente? Esos ojos verdes azulados... ¡como el encuadernado del libro! Ea pues a leer, no le des vueltas a pamplinas, que el libro debe estar muy interesante, y sólo has conocido al protagonista, así que lees el siguiente párrafo por donde ibas:

"Entonces, Abi se asomó a la ventana y vio cómo una niña de baja estatura, morena, pálida de piel, y con una mirada fría y de odio miraba hacia donde estaba él. ¿Era casualidad, verdad? El piso de Abi se acaba de pintar por fuera, y una fachada tan reluciente en aquel barrio era llamativo, así que... pura casualidad."

Sí, deja de leer y de comerte el coco por esa niña. Está visto y comprobado que las casualidades existen, así que descansa de leer que parece que ahora no vas a poder, todo te deja inquieta. Decides rápidamente ir a la cocina, porque se te apetece un batido de chocolate, tus favoritos; pero cuando te levantas del sillón...

2 comentarios:

Anónimo dijo...

me da miedo

Ismaelakis dijo...

Esta es la reposición para los que os hayais perdido el capitulo, no desaprovecheis la oportunidad :P

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